lunes, 17 de septiembre de 2018

Cinco errores habituales que cometemos todos en el desayuno

Dicen que el desayuno es la comida más importante del día, y sin embargo, es donde cometemos más errores en nuestra alimentación diaria. Con la excusa de que no tenemos tiempo por las mañanas, nuestro desayuno suele contener demasiado azúcar, no nos da la energía que necesitamos, y en solo un par de horas volvemos a tener hambre. Es hora de reflexionar sobre lo que comemos todos los días para desayunar, y ver qué estamos haciendo mal.



Error 1: tomar solo café


Hay mucha gente que según se levanta no tiene estómago para comer nada más. No pasa nada si a media mañana reemplazamos ese "no desayuno" por algún snack sano como fruta, un yogur, un minibocadillo integral de pavo o queso fresco, pero si el sustituto es bollería u una barra energética, entonces sí que es un error salir de casa sin desayunar.


Error 2: sustituir la fruta entera por el zumo


Sabemos que un desayuno equilibrado debe tener fruta, para añadir vitaminas y vamos a lo fácil, un zumo de naranja que sale de un brick. Incluso aunque lo hagamos de manera natural en casa, ese zumo tiene vitaminas pero no nos sacia igual, y lo que conseguimos es un subidón de azúcar que se nos baja enseguida. Masticar la fruta tiene un efecto mucho más saciante porque aporta más fibra.

Error 3: tomar cereales de desayuno 


En la caja viene con mensajes muy atractivos: alto en fibra, extra de energía, light, cereales integrales, pero si miras las cajas de la mayoría de cereales, incluso los All Bran o los Fitness, tienen la misma cantidad de azúcar que los cereales infantiles, y encima son más caros. El mejor sustitutivo son los copos de avena finos, los que no llevan nada añadido. Puedes endulzarlos con unas pasas, algo de fruta o miel y el desayuno será más barato, más saciante, y con más fibra. Esta comparativa de diferentes marcas de cereales de desayuno deja muy claro cómo nos dejamos influir por el marketing de las cajas de cereales.


Error 4: comer galletas


Untar las galletas en la leche es el gesto de desayuno más habitual, pero aunque esas galletas sean de avena o integrales, siguen teniendo demasiado azúcar. Tenemos que ampliar nuestras miras en cuestión de desayuno, y optar también por cosas saladas. No hace falta que nos pasemos directamente a los desayunos británicos con alubias y salchichas, pero unas tostadas con aguacate, o con jamón son unos desayunos mucho más sanos (y tampoco requieren tiempo de preparación).

Error 5: olvidarte de la proteína


Que conste que este suele ser uno de los puntos débiles de mi desayuno. Como nos pasa a muchos, voy más a lo dulce que a lo salado, y al de un par de horas vuelvo a tener hambre. Yo a las mañanas me levanto con mucho apetito. Y la diferencia la marca la fibra y la proteína, que son dos ingredientes muy saciantes. Tomar en el desayuno algo de queso fresco, unas lonchas de jamón o huevos te hace empezar el día con mucha más energía y aguantar toda la mañana con fuerzas, pero tenemos la manía de asociar energía a azúcar o carbohidratos.

¿Y entonces qué desayunamos? Es cuestión de cambiar de hábitos, y optar por cosas que tampoco lleven mucho tiempo de preparación y que podamos dejar listo antes. Estas son alternativas de desayuno sanas y fáciles:

* Tostada de pan integral con aceite y queso fresco, salmón ahumado o un huevo cocido (es conveniente tener en la nevera huevos cocidos previamente)

* Muesli casero: en un bote de cristal grande mezcla copos de avena, pasas, nueces picadas, semillas de chía,  etc. Lo puedes dejar preparado el fin de semana y entre semana solo tienes que calentar la mezcla con leche en el microondas.

* Yogur natural con fruta variada y frutos secos. Un bowl sano y completo con hidratos, proteínas y grasas para darte suficiente energía.


Y si tenemos más tiempo, podemos hacer smoothies verdes o preparar unos huevos revueltos, que están riquísimos, y por los que merece la pena estar en la cocina unos minutos más.

2 comentarios:

  1. Yo entre semana una pieza de fruta y un café con leche y luego procuro a media mañana más fruta o un yogurt. El fin de semana sí hago un desayuno más completo

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    1. Yo necesito desayunar fuerte, me lo pide el cuerpo.

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